Orígenes del speed dating y los pioneros del Speed Dating en Madrid

¿Cómo nació el Speed dating?

Hoy vamos a hablar de cómo nació el Speed Dating y por qué ha logrado extenderse rápidamente en un mundo donde cada vez se usa más internet para relacionarse.

El Speed dating nació en la década de los 90 en Estados Unidos. El inventor del Speed dating, fue el Rabbi Yaacov Deyo, que celebró el primer evento en un café en Beverly Hills en el año 1998. Su objetivo era que los jóvenes solteros judíos se conocieran y se casaran. Pero su idea tuvo tal éxito, que se extendió rápidamente por el resto del país y posteriormente por Europa.

El Speed Dating tuvo su gran momento, dándose a conocer al mundo, gracias a la serie de televisión Sexo en Nueva York. En un capítulo de la segunda temporada, Miranda decide asistir a un evento de “multi-dating” con la esperanza de encontrar una pareja para que le acompañe a una boda a la que le horroriza ir sola. Durante las citas, Miranda se da cuenta de que contar a los posibles candidatos que es abogada, les hace perder interés en ella de forma inmediata. Así que decide decir que es azafata, lo que logra el efecto totalmente contrario.

 

 

 

El Speed Dating en España y en Madrid

Fundada por el murciano Pascual Romero, la Dolce Cita es la empresa pionera en España de eventos de Speed Dating. Llevamos desde 2008 realizando eventos de citas rápidas, sobre todo en Madrid. En este tiempo hemos visto como se formaban nuevas parejas, como se formaban amistades y también hemos tenido participantes que han venido a visitarnos para contarnos ¡su boda!

¿Por qué funciona el Speed Dating en un mundo donde la gente se conoce por internet?

Es cierto que cada vez hay más parejas que se conocen a través de internet. Es un método rápido y divertido y que funciona. Pero el Speed Dating sigue triunfando a pesar de eso. Y es que no hay como estar al lado de una persona durante unos minutos para captar su esencia y saber si queremos conocerla más a fondo. Mirar a los ojos a una persona, ver como mueve las manos y oír su voz vale más que 50 chats. En los 7 minutos que dura cada cita rápida, tenemos tiempo para eso y mucho más.

Y es que una cosa no quita la otra. Se puede asistir a eventos de citas rápidas y también utilizar plataformas de contacto a través de internet.